Ecosistemas en peligro de extinción

Lo sabemos, nuestro planeta está en deuda. Nuestros ecosistemas y el conjunto de nuestra red ambiental afrontan un peligro inminente de extinción y de degradación.

Zonas de agua

 

Los manantiales kársticos del sur de Australia están inscritos en una lista elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Esta lista califica los ecosistemas según su riesgo de colapso tal como lo hace la Lista Roja de Especies Amenazadas.

Uno de los emplazamientos nombrados por la lista ya se ha desvanecido. Se trata del mar de Aral, en Kazajistán, que antiguamente fue uno de los cuatro lagos más grandes del mundo y que hoy se ha desecado.

Dentro las zonas acuíferas en peligro, están como citados previamente, los manantiales kársticos de Australia. Estos manantiales se encuentran a lo largo de la costa meridional del país y engloban 8 km². El mayor riesgo se concentra en el declive de la población de cangrejos de agua dulce. Hoy en día se calcula que 17 de las 50 especies están en peligro crítico.

Mucho más al norte, en Europa central, se encuentra las turberas elevadas de Alemania. Estas grandes zonas de carbono son actualmente drenadas para ser transformadas en zonas de cultivo. Debido a este proceso, se liberan grandes cantidades de gases a efecto invernadero, culpables del cambio climático. A causa de la desaparición de las turberas de Hunsrück y Eifel, la UICN clásifico estas zonas en peligro crítico de extinción.

Por último, encontramos el parque nacional de Coorong de Australia. Con tan solo 10% restante de su superficie inicial, el parque se enfrenta a una extinción inminente. La mayor causa de su decaída es la explotación agrícola de las tierras.

 

Bosques y espacios verdes

 

Los bosques de Gonakier a lo largo del Río Senegal se enfrentan al pastoreo y a la agricultura intensiva, que destroza la biodiversidad de la zona. La desecación acaba poco a poco con los bosques de acacias y extingue las aves quienes han visto su número disminuir considerablemente. Esta zona de nuestra red ambiental hace parte de las regiones en peligro crítico de extinción.

En Australia, los bosques de Eucalipto de Coolibah están a punto de desaparecer debido a la explotación de madera. La destrucción de su hábitat pone en riesgo la biodiversidad de Australia, ya que no es la única franja del territorio en riesgo.

 

 

Los archipiélagos: fuente de vida para diversos ecosistemas

En nuestro conjunto de redes ambientales, los archipiélagos forman gran parte de nuestra riqueza ecológica. Estos son superficies naturales de tierra a nivel del mar y rodeados de agua. Debido a su variedad de especies tanto de fauna como de flora, las islas son consideradas como actores mayores de nuestro ecosistema.

 

Variedades de islas

 

Debido a los brotes volcánicos u otro tipo de origen, hoy en día existen diferentes tipos de islas en nuestra red ambiental.

Las islas continentales son aquellas que se separan del continente por una franja de mar relativamente amplia. Los ejemplos son Gran Bretaña, Sicilia o Tasmania.

Las islas volcánicas como lo indica su nombre, fueron formadas por actividades volcánicas en el fondo del océano. Los ejemplos ilustrando este fenómeno son las Pequeñas Antillas y las islas Sándwich del Sur.

Las islas coralinas están situadas mayoritariamente en mares tropicales y subtropicales. Este tipo de islas se forman gracias a un conjunto de esqueletos marinos primitivos como los corales. El conjunto se fue acumulando hasta llegar a la superficie y formar islas.

Las islas sedimentarias forman un delta como en los del río Ganges, Orinoco, Nilo y Paraná. Estos se crean debido a la acumulación de arena, grava y lodo que son arrastrados por la arena. Estos sedimentos arrastrados terminan formando una extensión de tierra. La más grande isla sedimentaria es la isla Marajó en la desembocadura del Amazonas.

En México, las islas ocupan una superficie total de 5.127 km2. Esto equivale a un 0.3% del territorio mexicano y engloba 1.365 cuerpos insulares.

 

Flora y fauna de nuestra red ambiental

 

Queda destacar que el clima de estos ecosistemas es generalmente seco, desértico y cálido. No obstante, existen islas húmedas y subhúmedas. Debido a estas observaciones, la flora y la fauna se desarrollan de manera equitativa en las diversas islas.

Dependiendo de sus necesidades en agua y sol, algunos árboles como los pinos, los encinos y los cipreses de Guadalupe sobresalen en la parte terrestre. Las algas de mar forman gran parte del ecosistema insular. Así encontramos sargazos, algas ceramidales, algas rojas, algas coralinas y algas verdes.

 

Los animales presentes son los cocodrilos, iguanas, lagartijas, águilas pescadoras, cormoranes, fragatas, cuatíes, ratas y ratones. En la zona acuática encontramos lobos marinos, orcas, delfines, peces piedra y ballenas.

El desarrollo de los manglares de México

El ecosistema de nuestra red ambiental es variado y extenso. Muchas veces ocurre que estos se vean amenazados por las obras humanas. Este es el caso de los manglares quienes han visto su población disminuir de varias hectáreas. Se calcula que el mundo ha perdido 35% de sus manglares.

 

¿Qué son los manglares?

 

Se trata de una formación vegetal leñosa, densa o arbustiva que llega a medir 1 a 30 metros de alto. En México existen 4 especies de mangle que pueden encontrarse en bosques monoespecificos.

Tal como los humedales costeros, los manglares poseen una gran variedad de servicios ambientales. Proveen zonas de alimentación, refugio y crecimiento para los jóvenes crustáceos y alevines. Debido a esto mantienen gran parte de la producción pesquera y proveen gran mayoría del combustible de leña.  Además de ayudar a controlar las inundaciones, son barreras naturales contra huracanes. Limitan las intrusiones salinas, controlan la erosión, protegen las costas y funcionan como filtro biológico para mejorar la calidad del agua.

 

Flora y fauna de esta red ambiental

 

Algunas especies con mínima resistencia a la salinidad subsisten en este ecosistema. Así encontramos el zapote, la  palma tasiste, el chechén negro, el cuerno de toro o el tucuy.

Las variedades de flores son la pitaya, las orquídeas y especies de bromelias.

Esta red ambiental refugia especies como caracoles, ostras, percebes, erizos y esponjas. Los crustáceos son los cangrejos, jaibas, camarones y langostinos. Encontramos igualmente una gran cantidad de peces, tal como el bagre, la lisa, las mojarras, los pargos, el robalo y el sábalo.

Por su estructura vertical, varias aves como la garza azul, la garza morada, la garza gris, el cormorán y la fragata hacen su nido en los manglares. Otras especies protegidas frecuentan esta zona. El águila negra, el gavilán caracolero, la cigüeña o el garzón.

Además se pueden ver varias especies de animales a sangre fría. Las iguanas y los cocodrilos de río son el ejemplo más encontrado en esta zona de la red ambiental. En cuanto a los mamíferos, mapaches, coatíes, monos y jaguares pueblan este ecosistema.

 

Los bosques templados

Nuestra red ambiental es grande y vasta. Diferentes ecosistemas conviven en el mundo pero México es uno de los países que contienen una gran variedad de biodiversidad.

 

Características de esta red ambiental

 

Los bosques templados son comunidades de árboles mayormente altos en zonas montañosas. El clima adecuado para su desarrollo varía del templado al frío.  Se calcula que en México existen cerca de 50 especies de pinos y 200 especies de encinos. Esta comunidad es verde y agrupa aproximadamente 7.000 especies de plantas.

Estos bosques se sitúan mayormente en el norte y el sur de Baja California tanto como a lo largo de las Sierras Madre Occidental y Oriental. Ocupan 16% del territorio mexicano, especialmente en altitudes situadas entre 2.000 y 3.400 metros.

Debido a la altura, esta red se desarrolla bajo temperaturas ambiental es que varían entre 12 y 23 grados Celsius. En invierno, ocurre frecuentemente que estas temperaturas se ubiquen bajo los cero grados. Este ecosistema se categoriza particularmente por su humedad, puesto que su precipitación anual es de 600 a 1000 mm por año.

 

 La Flora

 

Aunque dominen mayoritariamente las especies de pinos y de encinos, los bosques templados mantienen una gran diversidad de árboles. En las partes bajas montañosas encontramos el madroño, el tepozán, el jaboncillo y el saucillo. Debido a la baja cantidad de estrato, se desarrollan muchas veces manchones de matorrales. Estos manchones están compuestos de arrayán, manzanita, palo de rosa, jara, cabellos de ángel o laurel.

Los hongos presentes son el hongo borrego, el hongo de yema,  matamoscas, el hongo cemita y el duraznillo.

 

La Fauna

 

En los bosques templados cohabitan el venado cola blanca, el lince, el puma, el armadillo, la zorra gris, el conejo serrano, la ardilla voladora y la ardilla gris.

En la categoría de los reptiles encontramos las serpientes de cascabel, las víboras de cascabel cola negra y las víboras de cascabel transvolcánica. Estas especies se alimentan de los pequeños mamíferos que habitan este bosque. Estos son el clarín jilguero, el azulejo de garganta azul y varios pájaros carpinteros.

Otros tipos de ave pueblan los bosques templados. Encontramos rapaces como el águila real, la aguililla de cola roja, el cernícalo americano y el gavilán de pecho rojo. Por último, ciertas aves migratorias encuentran refugio en esta red ambiental. Entre ellas están los chipes, los zumbadores rojos y el colibrí de garganta rubí.

No es extraño encontrar insectos en las zonas húmedas y los bosques templados no hacen excepción. En el centro de México, las mariposas monarcas encuentran refugio durante la hibernación. La especie más presente es la de los escarabajos Plusiotis cerca de los ríos.

 

Para terminar, cabe destacar que la importancia de los peces. Al ser una zona húmeda, muchos de los bosques templados están rodeados de ríos. El futuro de la familia de los mexcalpinques está hoy en día severamente comprometida debido a la escasez de su población. El picote tequila, la pintada y el chegua hacen parte de estos peces.

 

Para saber más sobre otros tipos de ecosistemas de México, puede leer el artículo siguiente.

Las dunas costeras

Las dunas costeras hacen parte de nuestra compleja y vasta red ambiental. Nuestro ecosistema es inmenso y grandioso por lo cual ofrece diversos hábitats para  las especies animales, las dunas hacen parte de este sistema de adaptación.

¿Qué son las dunas costeras?

Estas se definen como montículos de arena sujetos a la acción del viento de la red ambiental. Se encuentran a las orillas de los ríos, lagos o del mar.

Como enunciado precedentemente, este ecosistema costero está formado por montículos de granos de arena de origen biológico (muchas veces calcáreo). Las formas de las dunas son variadas, podemos ver líneas o cordones paralelos aunque también encontramos formas de media luna.

Debido a los diferentes vientos y mareas, las dunas desarrollan manchones de vegetación de diferentes edades. Su distribución se reparte mayoritariamente en la parte trasera de las playas de arena, donde la marea es más alta. En México se reparten en Baja California Sur, Sonora, Jalisco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Campeche.

Condiciones de desarrollo de esta red ambiental

Las dunas costeras se desarrollan en todo tipo de clima, desde los polos norte y sur hasta el ecuador. En México y el Mar Caribe, las dunas tienen 8 diferentes tipos de clima y se reparten en zonas: semi secas con lluvias poco abundantes durante todo el año, cálido húmedas con lluvias en verano, desérticas con lluvias en verano y zonas cálido subhúmedas con lluvias en verano.

La flora y fauna que se desarrolla en estas dunas son consideradas como halófitas, es decir que viven en los suelos con rico contenido de sales solubles. Las especies más comunes son la verdolaga de playa, el chechén negro, la palmera plantada y la uva de playa. Los insectos constituyen gran parte de la fauna predominante, encontramos abejas, avispas, moscas, hormigas y escarabajos. A nivel de los animales vertebrados separamos los sapos, las ranas, las tortugas y las garzas en la zona baja y los halcones, zopilotes y águilas en las partes altas y secas.  También encontramos mamíferos como ratones, conejos, zorras, ardillas, mapaches y tlacuaches.

Al favor ambiental

Al crear obstáculos a las corrientes del viento, esta red de dunas costeras disminuye su velocidad y producen gran acumulación de sedimentos impidiendo así la salinidad de las tierras y la acumulación de arena tierra adentro. De la misma manera, previenen la erosión propiciada por las tormentas y huracanes. Además, actúan como zonas de filtración de agua de lluvia hacia el subsuelo manteniendo su buena calidad.

Las selvas húmedas de México

El conjunto de nuestra red ambiental se divide en montañas, costas, sierras y selvas.

Formación de las selvas

Pocas zonas en nuestro planeta conceden las condiciones adecuadas para incrementar el desarrollo de selvas. Estas regiones divididas en 3 partes, se distribuyen bajo tres líneas imaginarias inventadas para delimitar el mapa de la tierra según la radiación del sol.

Estas líneas son el trópico de Cáncer que se encuentra en el norte, el ecuador en el centro y el trópico de Capricornio al sur. Debido a la intensidad de los rayos de sol sobre esas zonas, el agua se calienta y se convierte en vapor. El subir al cielo y enfriarse, este vapor forma un gran franja de nubes que genera lluvias abundantes. Este conjunto de calor y lluvia hace que nuestra red ambiental cuente mediante su variedad de paisajes, las selvas.

Clima característico y zonas de repartición

En la selva tropical húmeda, suele hacer tanto calor durante el día como en la noche. Llueve durante la mayor parte del año, con intensidad heterogénea, desde lloviznas breves hasta fuertes tormentas asociadas a vientos y relámpagos.

Debido a las abundantes lluvias, la selva tropical está constantemente irrigada. Es difícil distinguir las aguas que se destinan a ser almacenadas por las raíces de las que se convierten en vapor provocando humedad en el aire.

Cabe destacar que el agua representa un gran valor para la fertilidad del suelo selvático. Al ayudar en el proceso de descomposición, todas las hojas, los frutos o ramas caídas de árboles forman una capa de materia muerta en el suelo llamada humus.

La selva húmeda o tropical también es llamada selva siempre verde puesto que ciertas especies de árboles mantienen sus hojas por más de un año sin perderlas en su integralidad mientras tanto.

3 tipos de estratos en la red ambiental selvática

El emergente es la parte superior visible de la selva. En esta parte se destacan las copas de los árboles más altos que miden hasta 45 metros. Los troncos de los arboles pertenecientes a esta categoría no son muy anchos y sus ramas se extienden fuera del perímetro de la copa de los árboles de menor tamaño. Las diferentes variedades son la ceiba, el cedro, la caoba y el chicozapote.

En el segundo estrato llamado bóveda, se encuentran árboles que miden entre 10 y 30 metros de altura. Estos crecen cerca unos de otros contrariamente a los árboles de la zona emergente. Mientras que la humedad del ambiente aumenta, las temperaturas y la intensidad del viento disminuyen drásticamente.

Aquí las variedades que se desarrollan más son el mamey, el ramón, el jabín y el zapote. Estos árboles ofrecen las mejores condiciones de hábitat para animales que se cuelgan de las ramas como el mono araña o el perezoso.

Las especies del monte bajo se encuentran muy cerca del suelo. Las temperaturas son elevadas y no varían mucho. La humedad es más alta ya que el agua tarda más en evaporarse y llega poca luz debido a la estrechez de las ramas de los árboles de los estratos superiores.

Los árboles de esta categoría miden como máximo 3 metros. Debido a la escaza cantidad de luz, las plantas crecen con dificultad aunque algunos se desarrollan a la sombra como los hongos, arbustos pequeños y plantas de hojas grandes y anchas.

Nuestra ecosistema necesita más atención y cuidado. A continuación puede encontrar artículos sobre la ecología y como respetar a nuestro planeta.